Poder secreto: por qué siguen queriendo destruir a Juliane Assange y wikileaks

En la celda de una de las prisiones de máxima seguridad más infames del Reino Unido, un hombre lleva más de una década luchando contra algunas de las instituciones más poderosas del planeta, que se han propuesto destruirle. Este hombre se llama Julian Assange y es el fundador de WikiLeaks, una organización que desde 2006 ha cambiado profundamente la forma de hacer información, explotando los recursos de la red y violando sistemáticamente el secreto de Estado, cuando éste no se utiliza para proteger la seguridad de los ciudadanos, sino para ocultar crímenes y garantizar la impunidad de los poderosos. Por estas razones, Assange no podía salirse con la suya: había que castigarlo y, sobre todo, detenerlo. Por eso, durante más de diez años fue perseguido, vivió prisionero -primero bajo arresto domiciliario, luego en una embajada, finalmente en la cárcel- y todos los periodistas de su organización arriesgaron su libertad con él. Stefania Maurizi es la única periodista que ha trabajado desde el principio, para su periódico, en todos los documentos secretos de WikiLeaks, en estrecho contacto con Julian Assange, encontrándose con él muchas veces. Ella ha sido fundamental en la búsqueda de la verdad, demandando a cuatro gobiernos -Estados Unidos, Inglaterra, Suecia y Australia- para tener acceso a los documentos del caso. Los abusos e irregularidades que surgieron de este trabajo de investigación se convirtieron en parte de la larga batalla legal del fundador de WikiLeaks hasta su liberación, finalmente sancionada el 24 de junio de 2024. Tan apasionante como un thriller y riguroso en su documentación de los hechos, este libro reconstruye, en una edición actualizada, la historia de una revolución y el siniestro y despiadado ataque contra Julian Assange y su criatura. Prólogo de Ken Loach.